martes 18 de agosto de 2009

Casas VI

El bar puede mudar, después del demasido oráculo, he bebido en numerosas copas, por no decir en todas. He sabido de varias historias y de varias nostalgias, menos de la mía, soy la pitia, la promanteia, un año nuevo, un calendario sin estrenar, una incerteza, invito con un tinto por los deseos que todavía queman e imprimen un incendio, los abrazos quemantes de esos sitios a los que hemos querido ir, uno es el lugar, un lugar, uno entre en millones, dejar de lado el anonimato, somos uno.
Abrazo el perfil, el contorno y brindo.

sábado 31 de enero de 2009

(oráculo musical)

Cardozo con Puente celeste / Toto


Caminar por las calles mientras la tarde desaparece, acompasar los pasitos con el bobo y ser un solo paseador. La Belgrano se dibuja con las luces que se encienden, la vereda se hace mesa y los mozos amantes. Las terrazas se habitan de músicas plurales que desde la altura quieren el costado divino de los transeúntes. Acompasar los pasos con el bobo y dejar que los trolebuses y los autos enmudezcan su marcha forzada. La vereda es una mesa y las esquinas las sillas.





El augurio, tiene sonoridad
para los de oídos abiertos, los collares son el llamador.

viernes 30 de enero de 2009

el joven

Era joven pero miraba como un perro viejo que ha conocido todas las esquinas. Pelo claro, ojos claros, brillante. Cuando lo atendí, quise negar mi secreto y mi don, como corresponde a la magia propia del oráculo. Los destellos de su cuerpo me enceguecieron, quede mudo, mirándolo un rato demasiado largo, le di dos copas una de vino y una agua; ese hombre tenía que elegir el oráculo más oportuno o era yo el que se estaba preparando para la poética del día.

martes 27 de enero de 2009

Adivinále Güemes

Los consultantes, antes de recibir el dictamen poético, se toman un vino en el Buenavista. La bebida serena a quien acude a escuchar, los mozos quizás sean funcionarios de las palabras, quizás los compañeros de mesa también.Hubo un mozo legendario, que teniendo en si mágicos secretos, elegía las copas, a los necios les daba siempre copas de agua, a los incrédulos copas de plástico que fingían ser cristal cortado.Acaban de servirme un tempranillo en copa ancha, una boca inmensa, más grande que la mía. Un sorbo largo, el vino tenía un recuerdo de maderas del campo.

miércoles 12 de noviembre de 2008

pizzas

Había decidido cocinar, cocinar para la multitud que no viene y debería así esto no se va a pique. Cociné millones de pizzas caseras. Amasando una por una hasta completar el número de oro.
El horno caliente las dejó crujientes como galletitas con queso, en las mesas de la calle puse las masas doradas, invite a los chicos, al rato vinieron los padres, sobre el vidrio dibuje con tiza mojada los bordes de las gentecitas con las crecidas a ellas pegadas.
Escribí con tiza azul en el medio, buenavista para ustedes que se dejan dibujar mientras se juntan.
Los chicos me pidieron tizas amarillas y se dibujaron los ojos.

jueves 2 de octubre de 2008

Fin de mes

Escaseaban los bebedores y comensales, el bar parecía un desierto. Nos chocábamos todos con todos, decidí en sutil arrebato que jugáramos a las cartas o a otro juego, no había nada que hacer y eso era indisimulable. Jugar era una apuesta a la verdad de que estábamos a fin de mes o que el sucucho de la otra esquina nos había robado los viejos amigos.
Nos reímos como locos, perdimos la mitad de los dados creyendo que eran proyectiles de corto alcance y mediana distancia.
En un momento que no logro precisar teníamos una pequeña multitud haciéndonos la bulla necesaria para que nos sintiéramos equipo en franca competencia.
De feliz nomás, regale sanguchitos, cafés y coca colas.



Vi mi dado en el suelo, me mostró orondo un diez y yo le agradecí a la suerte ese imposible del azar.

lunes 8 de septiembre de 2008

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Las mesas son una ilusión y las paredes un pagaré sin firma, sentado a los pies de un café flotante y de unas galletas de limón que cuelgan como un móvil de Calder, lo único cierto del bar termina siendo su música.

viernes 29 de agosto de 2008

Desayuno

Estaba sentado en una mesa apartada, el sol desde la derecha era una caricia en sus ojos entrecerrados. Pidió café doble, tostadas con manteca, me extraño que no pidiera el diario, a esa hora casi todos lo piden, en cambio me dijo si no podía irle a comprar o venderle un anotador con anillos, tamaño esquela, blanco y liso, extrañada asentí mas por duda que por otra cosa.
Le lleve sus pedidos y me fui a la barra bien escondida para verlo sin que se diera cuenta y su quietud era imperturbable, todos los años del mundo cabían en esa mesa.
Me distraje con las actividades propias de atender el bar y lo olvide, cuando mire de nuevo se había ido, en la mesa dejo todo el anotador convertido en barquitos, los restos de papel cortado tenían palabras, palabras nocturnas, anochecidas, eclipsadas, alunadas. Las leí una por una mientras guardaba los barcos como pagas; los papelitos eran una constelación para no perderle el viaje.

Con clientes así un bar guarda sus historias bien de mañana hasta la tarde bien entrada la tarde.

domingo 24 de agosto de 2008

jueves 21 de agosto de 2008

(...)

lunes 18 de agosto de 2008

Conocimientos

Cada tanto, aquí la gente se conoce, por primera vez o por séptima, las vidas pasadas. Ya se sabe, se sabe que ignoramos algo e intuimos el resto.


Ojos color café.


Ayer por la tarde vinieron dos, desde esquinas opuestas (el Buenavista tiene muchas puertas, muchísimas) y eligieron con los ojos una mesa a mitad de camino.
Nadie lo sabe pero la madera de esa mesa antes de ser mesa, en su vida pasada fue vigüela. Le inventa una música a los que se sientan ahí. Los viejos que se sientan en las mesas adyacentes y consecutivas nunca oyen nada. La música es solo para quien merezca oírla.
Piden café de proporciones magnánimas, lleva tiempo contarse la vida/s y quedar con la taza vacía es una pena que interrumpe la magia.

sábado 2 de agosto de 2008

para después de la discusión

a los clientes que se sientan junto a la ventana después del café triple y la galleta de la suerte, la casa siempre invita con tostadas crujientes y doradas.
siempre me traen el mismo recuerdo, una sonrisa colosal, dientes blancos desplegados en formita de medialuna, aunque a decir verdad la factura al lado de esto es una mediocridad. El pan así preparado vuelve luminosas las ventanas para una buenavista.
bon apetit.

discusiones

En la mesa numero nueve cerca de la ventana se oía algo que se parecía bastante a una pelea. Un chico y una chica, uno al frente del otro; habían pedido café negro en taza triple.
Siempre se sientan cerca de la ventana con la esperanza casi secreta de ver a alguien dándoles respuestas del otro lado del vidrio. Frente a frente es una disposición estratégica para las contiendas, estando al lado se diluye la condición del adversario, podes rozarle la mano suave y la nostalgia de ese roce en un futuro se lleva el malentendido a otra parte.
Un café largo es para durar, para extender, para prolongar lo que puede ser un último.


Cuando nadie ve y nadie se percata, le digo al mozo que junto con el café les lleve galletas de la suerte, palabras posibles que quizás podrían olvidar en el humo de los reproches.
Todos los días trato de que una mesa de esas (cerca de la ventana) quede libre, no se sabe que puede pasar ese día.

martes 22 de julio de 2008

viernes 18 de julio de 2008

el hurto de unas vocecitas

el buenavista, lo oye todo.

sábado 12 de julio de 2008

Buenavista

Las mesas son una línea de horizonte interrumpida por los sentados, los reunidos, los dialogantes, los niños, los mozos, los que recién llegados, los que se miran y no se hablan.
Acá me piden moka, capuchinos, (no monjes), crossaint, las voces suben altas y longilíneas, a esas alturas la barra viene a ser el altar donde se ofrendan los bocaditos como bocas sagradas.

Buenavista, vista de hombres y mujeres, acá adentro y allá afuera donde el bar roza la vereda del mundo con la pata de una de sus mesas.

viernes 11 de julio de 2008

El lugar/es

El piso es un ajedrez de maderitas de cedro. Los clientes arman un juego infinito, partidas sin apuestas, sin fichas que te caben en una mano.




//si te enamoras del mozo (que seguramente seguirá una trayectoria de una mesa de frente o dos en diagonal), seguro que en las próximas jugadas ya no arriesgarás inútilmente a los peones //

Bienvenida e inauguración

Las reuniones también precisan de la construcción de otros lugares, con una textura mas precisa.
Después de la demolición, me quede con un cartel y unos obreros que me miraban con sus espaldas apuntando al sol y una palabra buenavista, el bar fue una tentación de sillas, olor a café, ruidos de vasos, nombre, murmullos, humo de cigarrillo y cerámica blanca.
El derecho de admisión y permanencia sugiere leerlo con la música que se oye de fondo, los sonidos caracterizan, obran la quimera, la ilusión y una poética más extensa, le dan un tono.


Bon a petit!

Si quieren estar en el libro de clientes manden su foto a teodoradorna@gmail.com en el asunto cliente buenavista